EL AUTÉNTICO MOTIVO QUE TE HACE BUENO O BIEN MALO EN CAMA

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Tenemos una visión muy deportiva del sexo. Cuando pensamos sobre el desempeño en cama (sobre todo, el nuestro), lo comprendemos en términos que cualquiera creería que tienen más que ver con una disciplina olímpica que con una relación íntima. Por eso los hombres tiendan a asegurar que duran un buen tiempo en cama, tal y como si de corredores de maratones se tratara. Un buen desempeño en cama semeja homónimo de un buen desempeño deportivo.

El artículo plantea una visión alternativa: si el sexo solo se tratara de algo físico, ¿qué hacemos por poner un ejemplo con las relaciones a distancia, como las que se pueden generar en el cibersexo, o bien con el tantra? “Ser un buen amante es primeramente y sobre todo una cuestión mental”, explica el artículo. No solo eso, sino la clave para gozar enormemente se halla en ser capaces de liberarnos de muchas ideas de lo que es muy normal que dominan en nuestra vida no sexual.

Aunque pueda tener un enorme componente físico, realmente el sexo consiste en otra cosa, como recuerda uno de los artículos de The School of Life, el proyecto concebido por Alain de Botton. Se trata, más bien, de ideas que de ejecución. O bien, mejor dicho, esta última carece de sentido si la primera parte no es suficientemente fuerte, del mismo modo que da lo mismo correr mucho en el campo tras la pelota si no se tiene un buen plan cuando esta se recobra. Como afirmó Johan Cruyff, “no hay que correr mucho, el futbol se juega con el cerebro; has de estar en el sitio conveniente, en el instante conveniente, ni demasiado pronto ni demasiado tarde”.

¿Exactamente en qué consiste, por ende, una buena relación íntima? Por poner un ejemplo, en aceptar que no tenemos reparos en dominar (con permiso, claro) o bien ser dominados por nuestra pareja. O bien efectuar juegos de rol como interpretar a pilotos y azafatas, profesores y pupilas (o bien profesoras y pupilos) y médicos y pacientes. O bien, aun, contar con una persona más en la relación íntima, tanto como partícipe como voyeur. En resumen, probar con comportamientos que, por norma general, no consideramos “normales”. Y, como cantaba Morrissey parodiando a Margaret Thatcher“no existe lo normal”.

Erika Lust (mil novecientos setenta y siete) lleva prácticamente una década y media procurando ofrecer películas eróticas diferentes, que puedan agradar a las mujeres y que sean una opción alternativa al porno sexista

No tengas miedo

¿De dónde procede la frustración sexual? Seguramente, de los temores que se derivan de los cánones impuestos de lo que he de ser buen sexo. Son 3 los más frecuentes, conforme el artículo publicado por School of Life, y es simple sentirse identificados con ellos: el temor a no ser suficientemente atractivos, el temor a no conocer determinadas situaciones o bien a fatigarnos pronto.

La persona buena en cama es la que anima, apoya y legitima a nuestros ‘yoes’ más íntimos al tiempo que es siendo consciente de sus deseos

Una última sugerencia: revisa la cronología de tus encuentros sexuales. ¿Por qué razón comenzar siempre y en todo momento con unos besos, proseguir por un fogoso desvestimiento mutuo, pasar a unos breves preliminares y, por último… ya sabemos de qué manera acaba la cosa? Quizás se pueda trastocar el orden de los factores, y no nos referimos necesariamente a hacer el amor con ropa, mas sí a no centrarnos solamente en el clímax.

Se trata de olvidarse por unos momentos de los genitales –ya vamos a tener tiempo después para regresar sobre ellos, no hay que preocuparse– y detenerse en todo aquello supuestamente no sexual que, sin embargo, puede transformarse una parte de una fantasía. Y ahí sirve cualquier cosa, desde la ropa hasta el alimento pasando por la inspiración en novelas o bien películas. Singularmente, las unas partes del cuerpo: pasa de la entrepierna un instante y decántate por la nuca.

“La persona buena en cama no es solo aquella que sabe de qué manera articularse rítmicamente en largos períodos”, concluye el artículo. “Es aquella que anima, apoya y legitima a nuestros ‘yoes’ más íntimos al tiempo que es muy siendo consciente de sus deseos y entusiasmos privados. Es una desnudez mutua de la mente, posible por medio de la confianza”.

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